100 años de soledad

La historia de la familia Buendía a lo largo de varias generaciones en Macondo. «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.» Con esta cita comienza una de las novelas más importantes del siglo XX y una de las aventuras literarias más fascinantes de todos los tiempos. Millones de ejemplares de Cien años de soledad leídos en todas las lenguas y el premio Nobel de Literatura coronando una obra que se había abierto paso «boca a boca» -como gustaba decir el escritor- son la más palpable demostración de que la aventura fabulosa de la familia Buendía-Iguarán, con sus milagros, fantasías, obsesiones, tragedias, incestos, adulterios, rebeldías, descubrimientos y condenas, representaba al mismo tiempo el mito y la historia, la tragedia y el amor del mundo entero.

RESEÑA

Este libro no se lee. Se respira, se vive, se siente. Cien años de soledad es un ser vivo que te rasga la piel, se derrama en ti y te envenena la sangre. Un parásito que anida en tu pecho. Yo lo leí a mis 15 años. Dos décadas y media después, lo retomo y cada palabra, cada punto, cada coma me siguen dando vértigo. Cada relato de los Buendía me explota en el cerebro, cargado de magia, pasión y sin sentidos. Cien años de soledad es intensidad, locura y fatalidad. Es magia al calor abrazador de la tarde.Es amar sin limites y llorar desesperadamente. Es un antes y un después. Y en un estallido cíclico, 25 años después el nombre de Mauricio Babilonia me sigue quemando por dentro y ver una mariposa amarilla me sigue llenando los ojos de lagrimas. Me llevara mucho tiempo sacudirme la angustia y el fuego que me provoco este libro.